¿Sabe qué? Voy a tener que concederle la razón al gurú de moda: el tiempo es una invención; en realidad, no existe.
Si no, no se explica
Que no nos hayamos reconocido de tan cambiados que estamos
y a la primera carcajada, vernos de nuevo como éramos.
Que las emociones fósiles que decoraban mi memoria, repentinamente despierten frescas y lozanas,
y vuelvan a caminar (¡frescas y lozanas! ¿Me oyó?).
Me reí con usted y el tiempo se volvió vertical, atravesándome como una lanza
Y lo amé y lo volví a odiar como entonces, como un golpe eléctrico de 50 años que me recorriera en un segundo.
¿Y luego?
La paz.
Una paz enorme y sin bordes
Una paz como de océano que inunda y cubre todos los intersticios del alma.
Creo que a usted también le pasó.
Al menos sus ojos se entregaron al mismo destino feliz de desaparecer serenos.
Si no, no se explica
Que no nos hayamos reconocido de tan cambiados que estamos
y a la primera carcajada, vernos de nuevo como éramos.
Que las emociones fósiles que decoraban mi memoria, repentinamente despierten frescas y lozanas,
y vuelvan a caminar (¡frescas y lozanas! ¿Me oyó?).
Me reí con usted y el tiempo se volvió vertical, atravesándome como una lanza
Y lo amé y lo volví a odiar como entonces, como un golpe eléctrico de 50 años que me recorriera en un segundo.
¿Y luego?
La paz.
Una paz enorme y sin bordes
Una paz como de océano que inunda y cubre todos los intersticios del alma.
Creo que a usted también le pasó.
Al menos sus ojos se entregaron al mismo destino feliz de desaparecer serenos.
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