AMOR DE VERANO

      Av. Consistorial, 15.320, Casa B, interior.
Peñalolén

¿Viste de dónde te escribo, Sven? ¡Sí! ¡Me fui a vivir sola!
No imaginas lo difícil que ha sido. Está tan caro todo en este país , como si quisieran impedir que te independices; como si el objetivo fuera mantenerte niño...

Tu me cuentas que allá, con tu trabajo de garzón en las tardes, puedes pagarte los estudios, compartir un departamento y te sobra para viajar y divertirte.

Acá eso es imposible. Acá estás perdido si no tienes imaginación y gente generosa cerca. Por suerte, todavía queda de ambas. Mi madre me salva cuando, algún mes, los números no me cuadran. El cocinero del casino de estudiantes me da raciones para un gladiador y todavía me permite que me lleve en un pote plástico lo que no alcanzo a comer. A la señora a la que le arriendo la casita interior le caí en gracia y luego de dos meses en que confirmó que su patio no se transformaría en un centro de drogadicción juvenil, me rebajó la cuota a cambio de que barra y mantenga lindo el jardín y cuide de sus 3 gatos y un perro cuando sale de viaje (sabes que amo a plantas y animales por igual, así es que estoy feliz con un trabajo que no parece trabajo).

Y tengo todo lo necesario gracias al ingenio y el trueque: conseguí cama y velador a cambio de darle clases de matemáticas a un adolescente durante seis meses. Intercambié una consola de Wii por un escritorio, mi abuela me heredó las ollas en desuso y mi vecina, la vajilla impar.

Yo también te extraño, Sven. Ese verano lo tengo grabado a fuego en el corazón y la piel. Sé que, como dices, perfectamente podrías recibirme y mantenerme. Pero no quiero, amor. He descubierto que lo que estoy viviendo, es demasiado importante para mí. Siempre decías que llegarías a tus objetivos con la misma decisión con que has alcanzado las cumbres más altas del planeta. Y te creo. Y mira la ironía: mientras estuviste aquí, nunca lograste contagiarme tu entusiasmo por escalar montañas. Pero me abriste los ojos a otro tipo de conquistas. ¿Nos encontraremos de nuevo? Lo deseo con toda el alma. Pero tú y yo enteros. Ninguno con un sueño mutilado.

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