Test

El alzheimer se llevó antes de tiempo a mi abuela. Lo que dejó fue a un pajarito que se asustaba de todo y que pasó sus últimos años hablando en susurros con una higuera. Pero antes de eso, me dejó una prueba que entonces consideré el primer indicador de que se le estaba yendo la cabeza. Era un test que me hizo prometerle que le aplicaría al hombre con quien decidiera casarme. Y hoy me descubro respondiendo sus preguntas afirmativamente y rogando que exista un cielo desde donde pueda ver mi felicidad.
¿Te ha besado la frente?
¿Ha tomado tu rostro en sus manos?
¿Ha dibujado con su dedo tu cicatriz?
¿Se ha emocionado al ver una foto tuya de cuando eras niña?
¿Se ha quedado como tonto al verte aparecer y no ha sabido qué decir?


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