Queja

Usted señorita, me molesta de frente y de perfil.
De presencia y ausencia.
Mi irrita sobremanera que se tome el pelo en una cola cuando tiene calor y se lo suelte sin mediar advertencia o que se aferre a mi brazo como si fuéramos novios cuando aparecen adoquines y usted apenas se equilibra en sus zapatitos de tacón.
Y ni le explico cómo me descoloca que se ría a carcajadas de mis chistes, cuando nunca nadie los ha entendido.
¿Cree que se puede vivir así, a la intemperie?

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