Un balde de agua fría me ha caído encima y me dejó congelado (sólo el corazón me late desbocado). Algunos se han acercado a decirme frases amables y reconfortantes.
Entonces usted ha aparecido de la nada, silenciosa y repentina, y ha desaparecido igual. Habría dudado de su paso creyéndolo una jugarreta de mi imaginación si no fuera porque en mi mano ha dejado usted una pulserita acompañada de un papel que dice que otorga protección.
No creo en los poderes sobrenaturales de nada, como no creo en las palabras.
Pero sí en los gestos.
Ése es el poder de la pulsera que me ha regalado: el recordatorio de que a alguien, en este puto mundo, le importo. Eso me da fuerza y alegría.
Ése, es mi mejor talismán.
Entonces usted ha aparecido de la nada, silenciosa y repentina, y ha desaparecido igual. Habría dudado de su paso creyéndolo una jugarreta de mi imaginación si no fuera porque en mi mano ha dejado usted una pulserita acompañada de un papel que dice que otorga protección.
No creo en los poderes sobrenaturales de nada, como no creo en las palabras.
Pero sí en los gestos.
Ése es el poder de la pulsera que me ha regalado: el recordatorio de que a alguien, en este puto mundo, le importo. Eso me da fuerza y alegría.
Ése, es mi mejor talismán.
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