Pss, pajarita, ¿No te ha parecido raro cómo nos miran? (ni bien hemos llegado y ya me quiero devolver).
Dime, ¿Siempre han sido así y son los meses que estuvimos ausentes los que me juegan una mala pasada? ¿Es la nostalgia por lo que dejábamos y el miedo a lo que se nos venía, lo que me hizo cubrirlos con ese velo luminoso? Dime tortolita, ¿siempre pedían y exigían tanto? Tú no pareces sorprendida. Lo que es yo, me he desayunado al descubrir que mi memoria es una estafa.
Por eso esta mañana no he querido hablar. Y tú, como siempre, le has dado tiempo a mi silencio con un besito en la comisura de mi boca (no sabes cuánto amo esos gestos tuyos). Te he visto desempacar y ordenar los cachureos que recolectamos como si fuera el mejor panorama del mundo, mientras tarareabas esa canción pegajosa que yo no soporto y que a ti te encanta. Has encontrado el lugar preciso para cada tesoro y esta habitación, que ayer nada más me parecía un espanto, se ha vuelto por el arte de tu magia, un magnífico palacio. -Perdona que no te ayude-, dije entonces. No me siento bien. -Shhh, no te preocupes, amor-, me respondiste. Y agregaste, -Ya vas a llegar...des-pa-ci-to- y te fuiste muerta de la risa, contagiándome tus carcajadas, reconciliándome con tu Luis Fonsi y agradecido de descubrir que al menos tengo una certeza: tú.
Dime, ¿Siempre han sido así y son los meses que estuvimos ausentes los que me juegan una mala pasada? ¿Es la nostalgia por lo que dejábamos y el miedo a lo que se nos venía, lo que me hizo cubrirlos con ese velo luminoso? Dime tortolita, ¿siempre pedían y exigían tanto? Tú no pareces sorprendida. Lo que es yo, me he desayunado al descubrir que mi memoria es una estafa.
Por eso esta mañana no he querido hablar. Y tú, como siempre, le has dado tiempo a mi silencio con un besito en la comisura de mi boca (no sabes cuánto amo esos gestos tuyos). Te he visto desempacar y ordenar los cachureos que recolectamos como si fuera el mejor panorama del mundo, mientras tarareabas esa canción pegajosa que yo no soporto y que a ti te encanta. Has encontrado el lugar preciso para cada tesoro y esta habitación, que ayer nada más me parecía un espanto, se ha vuelto por el arte de tu magia, un magnífico palacio. -Perdona que no te ayude-, dije entonces. No me siento bien. -Shhh, no te preocupes, amor-, me respondiste. Y agregaste, -Ya vas a llegar...des-pa-ci-to- y te fuiste muerta de la risa, contagiándome tus carcajadas, reconciliándome con tu Luis Fonsi y agradecido de descubrir que al menos tengo una certeza: tú.
Comentarios
Publicar un comentario