Sonia

San Fernando, Oficina Municipal de Aseo y Ornato

No dejí que te gane el gil que se fue. Nadie tiene derecho a borrarte las margaritas que se te hacen cuando te ríes. Nadie ¿me oíste? Erí más linda que el sol, Sonia. Don Eusebio, el que barre la oficina, lo dijo clarito: hací que duelan las muelas. Tu niñito se parece a ti. Cuando corretea por el pasillo, uno siente como si fuera posible creer de nuevo. De hecho, he visto que hasta al Chupete e´fierro, cuando lo mira, se le cae la baba. Abre los ojos, Sonia. Los tuyos. No andí con ojos prestados.

El Rubén

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