Pájaros

Hola tesoro ¿cómo estás? Yo aquí, como siempre, extrañándote. Sí, claro, no te preocupes. Mi vida pasa sin mayor novedad: voy al trabajo, al gimnasio, a mi curso de inglés, a la junta de cerveza de los jueves con la pandilla, al almuerzo dominguero con el pariente de turno, a los cumpleaños de los sobrinos. No he descuidado mis sesiones de acupuntura y meditación, y tengo mis controles médicos al día. Y sin embargo...demasiados "sin embargo" se posan en mi cabeza y la picotean. ¿Vale la pena? preguntan una y otra vez. Y ya no sé qué responderles; han horadado con maestría todos los argumentos que justificaban que estemos separados y que antes me parecían tan razonables.
Sólo constato una cosa: tú sigues con tu vida como si nada; me hablas con entusiasmo de tu nuevo trabajo, de las clases a las que te inscribiste, de los nuevos amigos -"fantásticos"- que has hecho, de la ciudad tan moderna, de los bares únicos, de que te falta tiempo para todo lo que tienes pensado hacer...Y sin embargo ¿dónde estoy yo?
Mi bella, no tienes que explicarme nada. La respuesta es simple, a ti no se te han instalado pájaros en la cabeza y frente a esa evidencia, sólo puedo despedirme.

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