¡Negra linda oh! ¡¿Qué me hiciste?! Ando saltando como cabro chico y me río solo en la micro. Todo lo demás sigue igual. Dolorosamente igual. Pero desde ese día (sí, ponte colorá no más) todo duele menos. El amor no es ciego, negrita. Son unos burros los que dicen eso. Enamorado, se mira mejor, como si los ojos fueran linternas. Con estos ojos nuevos que me regalaste, lo importante resplandece. El resto, ahora veo, son tonteras.
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